1 de septiembre de 2011

¿Y ahora?

20 de abril de 2008

Can you read my mind?

No veré a L sino hasta el jueves, todo es extraño. Desde que nos conocemos nunca estuvimos así de separados (y en esto no hay metáfora), me pregunto cómo será el asunto. La extrañaré como siempre, aunque algo más, un mundo quizá. Recordaré nuestras calles barranquinas con esmero, al florista loco y el lunar pequeñito de su nariz, luego me daré un respiro imaginando cosas que no ocurrieron. Siempre dirán que existe el teléfono, el chat, las palomas mensajeras, pero la costumbre siempre gana y yo ya me acostumbré.

A veces siento los estragos típicos del mes, pero esa es otra historia, claro.

12 de abril de 2008

Un abril que no es abril

Y el tiempo se nos pasa volando, como nunca. Y todo ahora es plural, es un ir y venir de sonrisas sutiles, sonrisas desparpajadas, de anhelos de lluvia. De querer decir tantas cosas.

¿Se nota?

Imagen: No estoy allí

19 de marzo de 2008

La vida


"Vamos a ver", dijo un ciego.

Y no había nada.

Vídeo: Annie Hall

3 de marzo de 2008

Mediocridad

Que ya no tengo 15 años y soy reiterativo, y que la verdad es que me conformo con muy poco. Basta apenas una sonrisa sincera, que lleves el cabello suelto un jueves por la tarde. Me apasiona verte por el rabillo del ojo, sin gafas y a contraluz, que las tostadas tengan mantequilla derretida, cosas por el estilo. Generalmente me enquisto de trivialidades: hoy te reíste a carcajadas de uno de mis chistes malos. ¿Se puede pedir más? Luego me siento caer. Esto de ser espectador cansa mucho, no todos podemos ser Gene Kelly.

9 de febrero de 2008

"New York Herald Tribune!"

Ella nunca bailó conmigo ni para mí. Meses después me enteré que se consiguió un donjuán de metro ochentaicinco, de Porsche descapotable y ojos azul marino. Bailaban de todo. Tangos, valses, bachatas, el twist que siempre quise, el paso del robot. Los fines de semana escapaban de Lima con el pelo ensortijado dando pasitos hacia atrás. Hacían el amor debajo de un cacto, como para no olvidarme, luego se vestían y comían chicharrón. Sin embargo, ella seguía escuchando nuestras canciones a escondidas, por temor a represalias o remordimientos. Cada vez que veía una polilla se volvía un mar de llantos y de eso solo la salvaba un Old England Toffee.

Se casaron un domingo gris de verano, en ceremonia bastante publicitada por la revista Cosas. A los tres años nació su cuarto hijo. Me pidieron que fuera su padrino.

Obvio, dije que sí.

10 de enero de 2008

Tu ru rú


Lo veo, lo veo y lo veo

Vídeo: Hannah y sus hermanas